Educación
el 24 ago En: Reflexiones - 3 comentarios
Cada día la echo más en falta. En la piscina de al lado de mi casa, por ejemplo. A partir de las tres de la tarde empieza a llegar el "segundo turno". Hay señoras mayores que se han resignado y a esa hora empiezan a marcharse. A partir de esa hora las piscinas se llenan de música, si la podemos llamar así, claro. Sería molesto, pero soportable, que justo a tu lado sonara incansable el "dame más gasolinaaaa". El problema es que en quince minutos te encuentras literalmente rodeado por músicas distintas, y a todo volumen, porque no suelen cortarse un pelo...
...hoy una señora me ha empujado. Luego me ha preguntado:
- "¿Va a salir?"
- "Sí"
(más presión en los riñones)
- "¿Me deja pasar?"
- "NO".
...hoy me ha vuelto a sonreír el conductor del autobús. No creo que se esté insinuando, entre otras cosas porque cada mañana es uno distinto. Creo que simplemente le gustó oír "buenos días"...


La verdad es que estamos convirtiéndonos en auténticos animales. Parecemos tigres a la hora de pelear por un poco de carne, grrrr a todo gesto del otro.
Lo de la música es inaguantable. Me estaré haciendo viejo, pero quiero tranquilidad en la playa, que es de todos. No quiero salir de ella con mas nervios que con los que ya llevo yo.
Saludos.
Queda tanto para hacer en el gran lastre de éste país....
La Medusa Caletera
Yo SALUDOsiempre que me dejan.Humanicemos la ciudad, y sonriamos.